Libro 2º: CABALGANDO POR EL VIENTO

CABALGANDO POR EL VIENTO
Poemas en blanco y negro.
de Ramón Alarcón Crespo
Portada:

Contraportada:

ISBN: 84-398-0333-8
Depósito Legal: A-1009- 1983
Edición: rústica
N° páginas: 110 pp.
Fecha publicación: 11-01-1983
Imprés en Gràfica Punt i ratlla. ELX
Con ilustraciones de: VICENTE BELMONTE
Prólogo de: BERNARDINO GAGO PÉREZ. Profesor de Lengua y Literatura Española
PRÓLOGO:
BERNARDINO GAGO PÉREZ
Ramón Alarcón Crespo no cesa en su labor creadora. Le conocimos, amén de su esporádica aparición en Antología de Poetas de Elche, en donde sus poemas destacaban del conjunto, mediante la publicación de su primer libro “Aires de libertad y otros poemas”, aparecido en Abril del 81. Hoy nos ofrece este nuevo poemario en el que recoge lo mejor de su producción, parte de ella premiada en concursos poéticos provinciales o nacionales, bien como primeros premios o accésits, bien como poemas seleccionados.

De nuevo Ramón nos acaricia con un aire suave que sopla de la tramontana de su vida. Y digo con un aire suave, porque los versos que llenan estas páginas salen de un espíritu apaciguado de hombre maduro. Quedan de ellos distantes los que insertó en su primer libro, correspondientes a su juventud, llenos de rabia y resquemor por la tragedia que le tocó vivir de vencido y presidiario por avatares de la vida. Están más en consonancia con su sentir de hombre cabal que busca el amor por donde camina, con su profundo dolor ante la injusticia humana, con su estoicismo ante la vida que le ha deparado su existencia, con su exacerbado escepticismo ante la sociedad que le rodea. Son, en suma, estos poemas, o al menos parte de ellos, una continuidad del tema que plasmó en un soneto de su libro anterior y que lleva por título “Equilibrio”. Este es el poeta que se nos ofrece en estas bellas páginas, en perfecto equilibrio consigo mismo, gozando de su paz interior, de su convencimiento ante la vida y, por qué no decirlo, ante la muerte que se aproxima.
Leídos sus versos, hallamos el paso de la una y de la otra en perfecta simbiosis. El pesimismo ante la vida es obvio y no lo es menos el sereno enfrentamiento ante la muerte. Este es el fiel retrato de Ramón.

Estructura:
Inicia el libro con una sorprendente elegía a Miguel Hernández, su poeta preferido, cuya muerte le abre la profunda herida que lleva dentro, el dolor ante la injusticia humana y lo cierra con “Canción del suicida” con un simbolismo de desesperación y de impotencia para el logro de un mundo mejor en donde reine el amor, la concordia, la verdad, la paz en suma.
Está estructurado en dos partes no muy diferenciadas por su temática: Poemas en blanco y poemas en negro. En la primera parte, dos poetas, a los que tánto debe Ramón, son los receptores de sus versos en espléndidos poemas: Miguel Hernández y García Lorca. La deuda contraída con la poesía de Miguel es notoria, sobre todo en un plano semántico: verbalivena satírica de carácter festivo, cargadas de fuerte crítica social, su temática es homogénea, coherente a lo largo de todos los poemas: verbalización de sustantivos, transmutación de la sustancia contenida en la forma sustantiva a la verbal: limonea, otoñea, ribetea (“pajareará tu alma colmenera”); la alusión a silbos vulnerados. Y confiesa abiertamente su identificación: “Porque soy de tu fuego y de tu barro / me duele tu dolor como una espina / y siento que me acosa un hormiguero / desgajado, tal vez, de tus hormigas”.
La estructura morfosintática de sus perfectos endecasílabos es netamente hernandiana. Es clara.
El paralelismo muy frecuente en dos, tres secuencias verbales. Acierta con la palabra onomatopéyica, enfatizada, sublimada su sustancia por el golpe de gong del acento intensivo, con rabia sí “ya no triscan las cabras indecisas”.
El endecasílabo bimembre, cuya censura separa exitosamente idénticos sintagmas oracionales: “segó canciones y aventó cenizas”. La polisíndeton que hila esos versos, donde los infinitos se apiñan como ramas al tronco de su árbol del deseo: cavar y escarbar y juntar y unir y arrancar. E ellos la rabia se convierte en paz, en ese estoicismo tranquilo ante la antesala de la muerte.
A Ramón no se le escapa la rima. La lleva dentro, en el diapasón de su vihuela de juglar. Del endecasílabo pasa al octasílabo en el segundo poema, que, como todos los de verso corto, está estructurado mediante los recursos estilísticos clásicos. Los paralelismos sintagmáticos en contrastes semánticos “Uno por soñar estrellas / otro por cantar al pueblo”.
En el tercer poema, de gran valía y también en verso corto, notemos las secuencias verbales en quiasmo, en simetría: “No ha muerto García Lorca / García Lorca no ha muerto”. La reiteración, la insistencia sobre esa idea obsesiva, que le conmueve, nos conmueve. Federico García Lorca no ha muerto, está con nosotros porque tenemos su palabra.
La imagen Onírica lorquiana esta patente en el poema: “Cabalgando por el viento / cascabeles en los labios /bordón y prima en los dedos”. Las reiteraciones paralelísticas son frecuentes. Sabe colocar la palabra adecuada como pórtico del verso, en vocativo-sujeto interpelado. “Olivar, aguas, juncos… / si veis una copla / cabalgando en un lucero / si veis / preguntadle / decidle…”.
Es un poema muy logrado de forma estrófica circular, como una rueda celeste, en cuyos ejes y en su centro está presente Federico.

LOS SONETOS:
Los temas que hemos tocado, al principio de este trabajo, se presentan en estos catorce sonetos que nos ofrece el poeta en la primera parte del libro. Dentro de su estructura cerrada de catorce versos., la sustancia del contenido está centrada, amalgamada con todos los recursos morfosintácticos y fonéticos que hemos analizado anteriormente: El amor “entre polvo y dolor, fiel a mi sino / voy sembrando el amor y nada espero”. La soledad, su compañera eterna y constante en “Mi fuel compañera”. La espera tranquila y sosegada de la muerte de ecos quevedianos. ¡Qué paz se desprende de estos sonetos!. ¡Qué cerca está Quevedo! “dichoso tú, que alegre en tu cabaña” en “Busco en la paz del campo mi aposento / me visto de silencio y de jarales…”. Y acaba con estos versos paralelísticos muy logrados: para vivir en Dios basta una sombra / para morir en paz basta un silencio. El silencio, la soledad, el amor que aboca en muerte. He aquí el tema del desengaño.
En “melodía encadenada” está claro el tema del ansia de libertad. En “Brindis a la muerte” nos remite de nuevo al poeta de Orihuela. ¿El último verso de Miguel: “Adiós, hermanos, camaradas, amigos / despedidme del sol y de los trigos” lo tiene Ramón en su mente?. “Un verso blanco de cebolla y nana / que agonizó contigo una mañana / enredado en la seda de tu boca”.
No podía faltar el amor a su tierra, a sus gentes, con las que se identifica en “Aesa Mancha”. El dolor ante el mundo en ese extraordinario soneto titulado “Como el pozo”. Y de nuevo el desengaño del amor eterno y puro / en la serena faz del crucifijo”.

POEMAS VARIOS:
En verso corto repite los mismos temas: el amor festivo, de aire de anacreótica, el amor a la naturaleza, el amor perpetuado en la especie, el desengaño de la vida. Ecos becquerianos encontramos en “No me busques”: “Soy un rumor inconcreto / perdido en la inmensidad”. Y en “Convergentes”: “Así somos tú y yo”. En él la pena, el dolor, la amargura se ponen de manifiesto. Su estoicismo aparece de nuevo en “Como la noria” y “Ala deriva” en endecasílabos: “Entre el ser y el no ser voy navegando / sin vivir ni morir siempre en silencio / esperando la ola que me lleve / a las aguas tranquilas de algún puerto”. Y el mismo tema en “Tránsito”.
No podía estar ausente la voz de Machado, el “caminante no hay camino / se hace camino al andar” en “Por el camino que pasas”: “De todo lo ya vivido / a ati qué te importa ya?”. En “Retorno”, el poeta es el hombre ante la muerte, al final de su jornada con su carga de senequismo:Ñ “Pero al final, vencido / por la espada del tiempo / volverás al origen / en carne o en recuerdo”.
Nuevamente el tema del amor, el amor en el recuerdo en ese bello romance de “La niña del palmeral”, perfectamente estructurado – Obsérvese la reiteración del imperativo dejad- en el que destacan estos versos recolectores del tema: “sólo con amor se cura / sólo el amor lo remedia”.
Entre “Declive” y “Saeta” el contraste es obvio. Del verso del primero: “serpenteo a la deriva, cerro abajo” surge la sorprendente antítesis del tema de la “Saeta” -viento sonoro- voz que se crece – suspiro y rosa – oración cantada – con la que se identifica el poeta, que, como ella, busca la altura: “para hacerme fuerte, flora / suspiro que busca altura”.

RIMAS EN NEGRO
Así se titula la segunda parte del libro. En ella aparece Ramón, cómo no, en su faceta festiva, satírica, con humor negro, donde la crítica social es manifiesta a lo Quevedo, a lo Larra. El recurso que utiliza es la sinécdoque. En un indivíduo generaliza toda una clase social, a la que ataca acerbadamente. Así en “Hágase la luz”, “El pasota”, “El burgués”, “A ti, señor Marqués”, “Navidad”, “Hipócrita”. El léxico empleado está en concordancia con el tema; salta la palabra vulgar, muy expresiva: charca, bestia, estiró la pata, legumbre, media azumbre, plumaje, telarañas, basureros… Y el juego de palabras: “vivía sin vivir, pero vivía”.
Es de destacar en “A ti, señor marqués” este expresivo contraste: “Tu sangre… / huele a lobreguez de cueva (la casa lóbrega y oscura de El Lazarillo) a polvo de cementerio… y a telarañas de imprenta”. “La mía huele a mañanas / vestidas de primavera / a esencia de pan caliente / hecho con trabajo y pena”.
El poema “Navidad” en heptasílabos, sagaz, crítica a los convencionalismos sociales, a las apariencias “y las caretas hablan / de amor y de hermandad”, con su acertado término onomatopéyico “guaguagua” en su reversión semántica al final del poema. En “Hipócrita”, critica a la sociedad, ese monstruo que nos traga con su engaño:
“Me llamas amigo, compañero, hermano”
“Te llamas hermano, persona, cristiano”
para seguir con el soneto “Y el mundo sigue andando indiferente”
La contraposición vista en el anterior es clara en “El vampiro y el eco”: “Campesino, pescador, dependiente –patrono, granuja, logrero” para terminar con “¿Hasta cuándo, hasta cuándo?”.
Siguen unos poemas, que son consecuencia de la visión de la sociedad que nos ha pintado y en los que el desengaño es patente: “Nací de cara a la vida y moriré frente a frente” nos dice en “Como el roble”. La decepción en “Qué debo a la vida?”. Es el suspiro ante la injusticia y miseria humana, un grito, más bien, de rabia contenida. El cansancio, el abatimiento en “Adiós a la vida”: “Quiero vestirme de sombras / bajo la tierra caliente”. Y de nuevo en “Salgo al campo”: “Para la familia humana / sólo tengo un Padrenuestro”.
En “Apocalipsis” es el dolor de la guerra fratricida lo que le conmueve al poeta. Un fantasma más trágico en una visión onírica lorquiana: “Por las sendas de la noche / cuatro furias de desatan / … / los caballos de la muerte / siembran herraduras trágicas”.
Un hermoso poema, al que yo considero como colofón de la trayectoria poética de Ramón es el titulado “La canción del vagabundo”, un auténtico canto a la libertad, con letra para ser cantado. Tras la interpelación al gavilán, al mar, al viento, sus deseos de libertad alcanzan alturas por encima de las cotas de lso convencionalismos sociales: “Por las sendas de la vida / como caballo sin freno / voy violando soledades / y deshojando silencios”. Es su credo, “que yo camino por libre”. “Que yo colecciono estrellas / en el álbum de mis sueños”. Y he aquí el amor gobernando al mundo: “donde la amistad se compre / con la moneda del beso”. Es esta composición el clímax de la rabia social que hay en Ramón.
¿Qué es la Canción del suicida, que cierra el libro?. ¿La desesperación total del poeta ante la contemplación de un mundo, en el que subyace todo género de temas que hemos visto en esta introducción, de un mundo con el que el poeta está en disconformidad?.
La contestación es obvia. Véalo el lector.

Primavera del 83.

Poemario CABALGANDO POR EL VIENTO

BLANCO
LIRA ROTA (Elegía a Miguel Hernández)
UNIDOS EN LA MUERTE (Elegía)
LOS POETAS NO MUEREN (A García Lorca)
MISIÓN DE AMOR
MI FIEL COMPAÑERA
A MIS SOLEDADES VOY
SILENCIO Y RESINA
COMO EL POZO
AMOR SIN NOMBRE
SOLEDAD
EL BESO QUE NUNCA LLEGÓ
LOCURA DE AMOR
MELODÍA ENCADENADA
BRINDIS A LA MUERTE
A ESA MANCHA
EL BESO PRIMERO
MI MUSA SOÑADA
CUANDO LA META SE ACERCA
VIAJE AL INFINITO
MADRE TIERRA
REQUIEM POR UN AMOR
NATURALEZA VIVA
GÉNESIS
A DIOS LO QUE ES DE DIOS
CAMINERO DE LA VIDA
DUERME, MEMORIA
NO ME BUSQUES
COMO LA NORIA
CONVERGENTES
¿POR QUÉ SOY?
TRÁNSITO
A LA DERIVA
POR EL CAMINO QUE PASA…
RETORNO
LA NIÑA DEL PALMERAL
VENTE CONMIGO
BALADA DE LA VIRGEN Y EL RÍO
LA VENUS DE HIELO
SAETA
DECLIVE
POR UNA PALABRA MUERO

EN NEGRO:
EL BURGUÉS
EL PASOTA
A TI, SEÑOR MARQUÉS
NAVIDAD
EL VAMPIRO Y EL ECO
HÁGASE LA LUZ
¿DEMOCRACIA?
SALGO AL CAMPO
ADIÓS A LA VIDA
¿QUÉ DEBO A LA VIDA?
COMO EL ROBLE
APOCALIPSIS
¡HIPÓCRITA!
CANTO DE SUDOR Y TIERRA
R.I.P.
LA CANCIÓN DEL VAGABUNDO
LA CANCIÓN DEL INVIDENTE
LA CANCIÓN DEL SUICIDA
(¿?)

ILUSTRACIONES DEL LIBRO:





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