CARNE, DEMONIO Y HUESO

A mi buen amigo, Tonico Sansano, para que no ironice más sobre mi extrema delgadez.

Díjole la panza al hueso
al ver su feble estructura :
¿cómo puedes, criatura,
andar firme y estar tieso?.

Con celeridad de expreso
y calentura de aborto
el hueso, saltando en corto,
le respondió a la barriga:
si tú te mueves, amiga,
es porque yo te soporto.

Moraleja

Que sepa el género humano,
vista sotana o levita,
que no por mucha tripita
amanece más temprano.

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