REFLEXIÓN

Nací para el dolor, y estoy dolido,
nací para el amor, y vivo amando,
no caben tantas penas en mi pecho,
no cabe tanto amor entre mis manos.

Cien vidas he vivido en una vida,
cien muertes he cruzado paso a paso,
arrastré mi ilusión por cien caminos
buscando una verdad que no he encontrado.

Quise ser río y me quedé en arroyo,
quise ser Dios y me quedé en diablo,
mi cuenta de dolor sigue creciendo
y mi cuenta de fe sigue bajando.

Ahora, ya en el invierno de la vida,
diluido en las sombras de mi ocaso,
cuando miro el futuro sólo veo
horizontes de tierra y de gusanos.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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