EL DUELO

Una caja de caoba,
unos claveles sangrando,
unas manos sobre el pecho,
como mimbres enlazados,
que entre los negros crespones
parecen hechas de mármol.

Una cara sin matices,
unos ojos apagados
y una boca donde asoma
un adiós no terminado.

Junto al féretro una anciana
con el cabello nevado
fecunda ríos de pena
con el caudal de su llanto.

Unas damas escondidas
bajo las sombras del manto
van ensartando plegarias
en las cuentas del rosario.

En las metálicas ramas
de un antiguo candelabro,
unos cirios melancólicos
chisporrotean un salmo.

Y en la mística penumbra
del rincón más apartado,
un doncel de veinte abriles
con el corazón sangrando
da su adiós a unos amores
que murieron empezando.

Un crucifijo en el muro
sangra amores del costado
unas mariposas lánguidas
bañan su luz en un vaso.

Ya está el clérigo en la puerta,
ya está la cruz en el marco,
ya está reclamando el suelo
lo que el cielo ha desdeñado.

Cantos fúnebres, suspiros,
gritos histéricos, llanto
y un telón de eternidad
que va bajando, bajando,
marcando en silencio y sombras
el fin del último acto.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s