EL ÁRBOL DEL CAMINO

El árbol está llorando,
el árbol sufre ¿por qué?;
porque se muere de olvido,
de amor, de espacio y de sed.

El árbol, sangrando penas,
muere cada amanecer
porque le falta la vida
del aire que tuvo ayer.

Centinela del camino,
vigía de una pared,
refugio del caminante
que busca descanso en él,
llora sus hojas marchitas
como tiras de papel
en soñada primavera
que no llega a florecer.

Árbol herido de humos,
mustia de ruidos su piel,
sin pájaros en las ramas
que alegran su languidez,
se desmaya, tierra abajo,
sin fuerza para crecer.

Qué lejos está la aurora
de aquel bucólico ayer
cuando vestido de verde
besaba el amanecer
sin gris de asfalto en el suelo
ni sombras de una pared.

El árbol muere de viejo
sin llegar a la vejez,
lo está matando el progreso
que no llega a comprender.

Y es que está triste el árbol,
por eso muere de pie,
por eso llora sus hijas
al borde de una pared.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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