CANTO A LA VIDA

Apenas lanzamos el primer respiro,
apenas las piernas inician su andar,
comienza la marcha de una singladura
que sólo la muerte consigue frenar.

Igual que viajeros de un tren sin retorno
caminando vamos por la eternidad
sin que por la senda que todos pasamos
la vida detenga su raudo compás.

Por el incesante rodar del destino
camina sin tregua la fauna mortal;
la vida ni puede quedar detenida
porque eso es la vida: rodar y rodar.

Así nos lo dicen las aguas del río
que de las montañas descienden al mar
siguiendo la senda que el tiempo les marca
y ya nunca pueden volver hacia atrás.

Así lo repiten allá en el espacio
los mundos etéreos que vemos pasar
dejando una estela de luz y vacío
que arrastra a los hombres al mismo compás.

La vida del hombre señala una ruta
y por ella vamos al puerto final,
que somos los hombres cual nave marina,
juguete constante del viento y del mar
que pasa incesante cruzando océanos
y muere en la playa de la eternidad.

Mas la vida es vida. La vida es cadena
y sus eslabones son la humanidad,
por el punto mismo que pasamos hoy
otros hombres hubo que pasaron ya,
y mañana mismo ¡oh ley de la vida!
pasarán aquellos que nos ven pasar.
Amemos la vida, que la vida es bella,
nos da todo aquello que nos puede dar,
amor, desengaños, dolor y alegrías,
nos da lo que tiene, no pidamos más.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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