CAMPESINO MANCHEGO


Primer premio “Solidaridad” en el Certamen organizado por U,G,T, de Novelda en el 1 de Mayo de 1979.

A mis queridos paisanos, los campesinos manchegos, esos hombres laboriosos y sencillos, curtidos por los soles de todas las sementeras.

Labrador de tierra adentro,
campesino de La Mancha
pardo de sudor y tierra
curvo de timón y azada.

Porque cantas cuando lloras,
porque lloras cuando cantas,
porque ocultas tus pesares

en el fondo de tu alma,
hoy vengo a poner mis versos
al filo de tu besana.

Y a soñar, como tú sueñas,
riegos de lluvias tempranas
y a nutrir el surco abierto
con semilla de esperanza.

Porque yo soy, como tú,
hijo de las tierras llanas,
amigo del cardo seco
y novio de la retama.

Y he sentido en propia carne
como tú, cada mañana,
los latigazos del cierzo
y el aguijón de la escarcha.

Por eso vengo a buscarte
desde mi torre de plata
para compartir contigo
tus afanes y tus ansias,
la luz de tus primaveras
y el gris de tus otoñadas.

¡Ay!, campesino manchego,
hoja de mi misma rama,
cómo me duelen tus penas
y tu soledad cansada.

Naces y cruzas la vida
con el silencio en el alma,
navegas mares de tierra
sin saber por donde pasas
y nadie advierte en el polvo
la huella de tus pisadas.

Desde que el sol se despierta
al toque de la calandria
hasta que la luna viene
a relevarlo en su guardia,
vas tejiendo, surco a surco,
la tela de tu mortaja.

Y en la rugosa corteza
de la encina solitaria,
ves grabarse, trazo a trazo,
la geometría de tu caja.

Naces para ser hormiga
y como hormiga te afanas,
y cuando el grano, aún caliente,
roza el umbral de tu casa,
viene a barrer tu granero
la escoba de la cigarra.

Labores de claro y oscuro
con la ilusión del mañana,
das, como el árbol, tu fruto
sin pedir a cambio nada.
y en premio a tu sacrificio
la sociedad que amamantas
se burla de tu rudeza
y critica tu ignorancia.

No sabe que está en tus manos,
encallecidas y honradas,
la llave de tu despensa,
el grifo de su abundancia.

Tú, que todo lo produces
y no disfrutas de nada;
tú, que fabricas banquetes
y te nutres de migajas;
tú, que multiplicas panes
y das en cada sembrada
por cada grano una espiga,
por cada espiga una hogaza.

Para ti no hay homenajes
ni discursos ni medallas,
ni en la historia se registra
el valor de tus azañas.

Sólo la tierra recoge
la grandeza de tu al,a.

Labrador de tierra adentro,
campesino de La Mancha,
pardo de sudor y tierra,
curvo de timón y azada:
despierta de tu letargo
y grita al mundo ¡ya basta!;
abajo los privilegios,
fuera el orgullo de raza,
ni mendigos ni señores,
ni explotadores ni parias,
que viva quien siembra vida,
que ayune quien no trabaja.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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