A LA DOLOROSA DE SALCILLO

La luz del genio se prendió a tu manto,
flor de pasión, y a su fulgor triunfante,
la inspiración profunda de un instante
plasmó en color tu virginal encanto.

Yo no sé qué me causa más quebranto
cuando miro tu rostro vacilante,
si el dolor que refleja tu semblante
o el consuelo que brota de tu llanto.

Reclinado a tus plantas seculares
mi alma implora con fervor sincero,
y uniendo mi dolor a tus pesares

la angosta senda de tus penas sigo,
que si virgen y mártir te venero,
como madre que sufre te bendigo.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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