QUIJANO EL BUENO

Jinete en estrambótico rocino,
largo de hueso y corto de andadura,
recorrí de La Mancha la llanura
limpiando de follones el camino.

Fui ejemplo eficaz, cuasi divino,
de pujanza, de honor y de cordura,
fue tan sólo fingida mi locura,
fue tan sólo un disfraz mi desatino

Deshice entuertos, desaté cadenas,
borre prejuicios, reparé injusticias,
lavé mancillas, redimí condenas

y al final, en un trágico rebote,
los mismos que gozaron mis primicias
me molieron a palos de Quijote.

Está visto y comprobado
que en este mundo traidor,
el que juega a Redentor
termina crucificado.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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