MILAGRO

Caminado en olor de sementera
y siguiendo la estela del arado,
derramaba el labriego esperanzado
el germen precursor de primavera.

¡Si quisiera el Señor, si Dios quisiera
-decía entre dudoso y confiado-
que este grano en el surco derramado
cuando llegue su tiempo floreciera!.

Pasó el invierno, despertó la vida,
lloró su nieve la aterida sierra
con ansia de pradera florecida

brindando a Ceres su ilusión de Agro,
y el grano reventó, se abrió la tierra
y la espiga alumbró: se hizo el milagro.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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