CAMPOS DE TIERRA

En la paz monacal de mi Castilla,
fría de espacio y de sudor caliente,
bajo el prisma de un cielo opalescente
orea el Agro, precursor de trilla.

Rodean el honor de la gavilla
un silencio eclesial, omnipotente,
un aroma de jaras transparente,
un vivir y morir en cada orilla.

¡Qué extraña realidad de lejanía,
qué oportuna ocasión para el memento,
qué dulce sensación de poesía!.

En esta densa soledad devota,
quisiera eternizar este momento
para beber las horas gota a gota.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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