BIENAVENTURADOS

Compañero, canta y ríe
aunque te muerda la rabia
y arrastres como un castigo
la indigencia de tu panza,
¿tienes sed? cierra la boca,
¿tienes hambre? aguanta y calla
que allá en el cielo te esperan
las más sabrosas viandas.

¿Qué importa que tu vecino
se revuelque en la abundancia
y sepulte en la basura
el pan que a tus hijos falta?.
¿Qué importa que haya quien viva
en el ocio y en la holganza
mientras tú sudas las horas
de tu existencia ignorada?.

Bienaventurados sean
los que sufren y se aguantan,
los que convierten en flores
las espinas que les clavan
y agradecen a su Dios
la miseria que les manda.

Bienaventurados sean
los que nacen de la casta
de los bueyes y se rinden
bajo el peso de las astas
y a la carreta se ofrecen
con la humildad de su raza.

Bienaventurados sean
los mansos de cuerpo y alma,
los que al dolor se encadenan
con la convicción lograda
que la vida es privilegio
que a los débiles no alcanza.

Dichosos sean los que truecan
realidad por esperanza
porque de ellos será el reino
de la eterna venturanza.

Mientras tanto, compañero,
sufre, espera, llora y canta
sin escuchar las protestas
que te suben de la panza.
¿Tienes sed? cierra la boca,
¿tienes hambre? aguanta y calla,
que el hambre que espera hartura
es hambre bien empleada.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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