CLARÍN DE GUERRA

En la Prisión provincial de Las Palmas (Gran Canaria). Octubre de 1936.

Deja el surco, labrador…
Deja la corva mancera
libre de tu rudo empuje
y escucha al pueblo que ruje
al pie de libre bandera.

Del clarín la voz vibrante
lanzó ya su nota aguda,
el pueblo pide tu ayuda
con voces de agonizante.

No dejes que el abandono
funda la voz que te llama,
la libertad te reclama
para elevarte a su trono.

¿Qué importa que el fresco suelo
deje una vez de dar fruto?,
¿qué importa que el fresco suelo
deje una vez de dar fruto?,
¿qué importa que pueda el luto
formar de tu esposa el velo?.

Piensa que es el despertar
de un pueblo que rompe el yugo,
está en la calle el verdugo
y es la hora de luchar.

Basta de arrullos serviles,
palabras, palabras pocas,
hay que silenciar las bocas
cuado hablan los fusiles.

Libre de reja y sudor
deja soñar al barbecho
mientras construye tu pecho
una sociedad mejor.

No se combate al dinero
con mensajes de papel,
es la lucha sin cuartel
la que ridime al obrero.

Y al que le toque caer
será semilla fecunda
que brotará más profunda
en un nuevo amanecer.

Ya están hechas las apuestas,
vencer o caer vencido,
que antes que vivir rendido
morir con las botas puestas.

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Esta entrada fue publicada en Del libro "AIRES DE LIBERTAD Y OTROS POEMAS" (1981), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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