LA CANCIÓN DEL INVIDENTE


Mis ojos no son azules
ni son verdes ni son negros,
son claraboyas de tumba
mirando siempre hacia adentro.

Dos limones son mis ojos
exprimidos en el tiempo,
dos fuentes que se secaron
antes de iniciar el riego,
por eso no tiene risa,
por eso lloran en seco.

Por el túnel de mis ojos,
cerrado en los dos extremos,
una procesión de sombras
va desfilando en silencio
con las velas apagadas
en la vaguedad de un rezo.

Ojos de noche sin luna
cerrados como un misterio;
ojos llenos de nostalgias
de cosas que nunca vieron,
ojos que guían mis pasos
a la luz del pensamiento.

Dicen que es blanca la nieve,
dicen que es azul el cielo0,
dicen que el sol se derrama
en cataratas de fuego,
dicen que el campo se viste
de mil colores diversos.

Yo sólo veo el dolor
porque lo pintan de negro.

Pero yo vivo feliz
en una región de ensueños
fabricando los colores
de mis propios sentimientos
y modelando las cosas
al compás de mis deseos.

Dejadme en mi oscuridad,
no quiero la luz, no quiero,
para lo que hay que mirar
me bastan mis ojos muertos.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). En NEGRO, Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s