CANTO DE SUDOR Y TIERRA

Labrador sencillo y puro
como el agua de la fuente
que vas viviendo en futuro
mientras mueres en presente.

A tu existencia se aferra
la negación de la suerte,
naciste para la tierra
en la vida y en la muerte.

Desde tu edad más temprana
empiezas a padecer
y en tus días sin mañana
sólo hay anochecer.

Tristes son tus andaduras
y son largas tus jornadas,
soberbias tus amarguras
y frías tus madrugadas.

De poco sirve el amor
que con tu bondad proclamas;
de nada sirve el sudor
que sobre el surco derramas.

Hecho para ser vecino
de dolientes soledades,
vas siguiendo tu camino
sobre inciertas realidades.

Tejiendo vas tu mortaja
surco a surco, día a día,
sin lograr otra ventaja
que prolongar tu agonía.

Siendo puntal obigado
en el humano edificio,
tienes nque entrar humillado
por la puerta de servicio.

La sociedad corrompida
en su ceguera no advierte
que el mundo a quien das la vida
te responde con la muerte.

Y así un día y otro día,
así una vida completa
preso en la monotonía
de una existencia inconcreta.

¿Allá arriba en las alturas
habrá una vida mejor?,
¿cesarán las amarguras
sel santo trabajador?.

Señor, si existe el consuelo
de recompensa al mejor,
deja las puertas del cielo
abiertas al labrador.

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). En NEGRO, Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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