APOCALIPSIS


Por las sendas de la vida,
negra espuma, negra capa,
cuatro caballos galopan,
cuatro jinetes cabalgan.

Ronda de sepultureros
ronda tragedias en marcha;
la luna se abre al espanto
como doncella violada,

Por las sendas de la noche
cuatro furias se desatan.

Mensajeros de la muerte
van en triste caravana
cruzando de valle en valle,
saltando de mapa en mapa.

De Afganistán a Camboya,
de El Salvador a Biafra,
del Indico petrolero
a las arenas del Sahara,
los caballos de la muerte
siembran herraduras trágicas.

¿A dónde vais, caballeros
de las tétricas miradas
con el terror en los ojos
y la peste en las entrañas?.

Vamos, responden a coro
donde los hombres nos llaman.

Y siguen su ruta, fieles
a la voz de quien los manda,
voz que les llega de América,
voz que les llega de Asia.

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). En NEGRO, Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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