REQUIEM POR UN AMOR


En el cáliz de una flor
dejé un suspiro guardado,
era el lamento arrancado
de un desengaño de amor.

Pasó el tiempo, y el calor
con dulce mano piadosa,
dobló el tallo de la rosa
y el suspiro se cayó.

La tierra lo recogió
en su eternidad de fosa.

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). EN BLANCO, Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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