VIAJE AL INFINITO


Ya a vislumbrar empiezo la otoñada,
ya siento la caricia del rocío,
el vuelo de las hojas, el temblor del frío,
la sombra en el cristal de la mirada.

Ya siento que se acaba la jornada
y mi andar se diluye en el vacío,
acorto el paso por llegar tardío,
por demorar un tanto la llegada.

Mas el tiempo se encoge y se diluye,
la luz de mi horizonte huye que huye
dejándome el recuerdo en negativo.

Ya siento el hacha forjador de caja,
ya me veo, payaso con mortaja,
dando el salto mortal definitivo.

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). EN BLANCO, Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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