COMO EL POZO


Nací para la lágrima candente
y un delirio de llanto me culmina,
prisionera de sal es mi retina
en la concha de un lago permanente.

Cauce del río, colector de fuente,
oquedades de roca submarina,
en mis ojos remansa y se aglutina
el ímpetu sonoro del torrente.

Y no quiero llorar, porque no quiero,
convertirlo en mi propio pregonero,
dar al viento el rigor de mi sollozo.

Hago de mi dolor mi propio centro
llorando como el pozo, tierra adentro,
para ocultar mi pena, como el pozo.

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). EN BLANCO, Poemas. Guarda el enlace permanente.

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