A DIOS LO QUE ES DE DIOS


Con entusiasmo y esmero,
sobre una masa de arcilla,
modelaba el alfarero
una vasija sencilla.

Razón hay para alabarme
-dijo con voz atrevida-
pues a Dios logré igualarme
dando al barro forma y vida.

Replicó humilde el cacharro:
tu trabajo es peregrino,
pero el barro sólo es barro
si falta el soplo divino.

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). EN BLANCO, Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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