LA VÍBORA, LA FLOR, EL HOMBRE…


Esa cuerda de estambre viperino
que arrastra su pecado por el cieno
¿sabe mal que inocula su veneno
en la sangre caliente del vecino?.

Esa flor, cenicienta del camino,
que recoge en su cáliz el sereno
¿conoce los puñales que en su seno
disimula la rama del espino?.

¿Sabe el mar por qué ruje furibundo
cuando el viento en su empuje lo dilata?.
¿Es la bestia consciente de su mundo?.

Sólo el hombre, del orbe soberano,
distorsiona, viola, roba y mata
conociendo su daño de antemano.

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "SINFONÍA EN CLAVE DE AMOR" (1987), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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