TIEMPO DE COSECHA


Como la tierra, madre generosa,
que enjuga el llanto pródigo del cielo,
como la brisa leve que en su vuelo
besa el satén indemne de la rosa;

como el iris que abraza –verso y prosa-
el poema cromático del suelo,
así mi pecho se abre, siempre en celo,
para dar al amor altar y fosa.

No se ha dormido el grito en la garganta
ni el viento circular que lo levanta
ni el aliento prolífico del grano.

Soy espiga que aporta a cada hornada
el fermento de harina trabajada
para el pan compartido del hermano.

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "SINFONÍA EN CLAVE DE AMOR" (1987), Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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