LA VENUS DE HIELO

Su cráneo:

Precioso joyel guardado
bajo espléndida melena
era cual figura helena
por algún Fidias labrado.
En su perfecto acabado
toda la ilusión cabía.
Pero guardado en su interior ¿qué había?

Su cara:

Fragante rosa temprana
que en la mañana florece
y al beso del sol de mece
como una diosa pagana.
Su cutis de porcelana
rebosaba lozanía.
Pero, debajo de la piel ¿qué había?.

Sus ojos:

De profundidad reptante
y suave mirar sereno
herían el ojo ajeno
como la luz del diamante.
Una promesa de amante
de sus ires desprendía.
Pero, detrás de aquella luz ¿qué había?.

Su pecho:

Silo de armonía pleno
donde dos aureos limones
insinuaban pasiones
de báquico desenfreno.
El terso y lúbrico seno
brindaba al amor suicida.
¡Pero dentro faltaban alma y vida!

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). EN BLANCO, Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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