SILENCIO Y RESINA

SILENCIO Y RESINA

A la sombra del pino centenario,                                             
soledades de altura en armonía,
me sorprende la luz de cada día
en la paz de un bucólico sagrario.

Un lecho acicular por santuario,
brisas de amanecer por melodía
y un silencio total en rebeldía
que intenta detener el calendario.

Aquí se ensancha el alma y se acrecienta,
como en un anticipo de la gloria,
el placer de una vida cenicienta.

¡Cuánto sol, cuánta luz, cuánta poesía!.
Si pudiera frenar mi trayectoria,
como un pino, enraizado, viviría.                    

 

 

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). EN BLANCO, Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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