MISIÓN DE AMOR

                                                                 

He seguido la línea del destino
arrastrando mi cruz de misionero
y he limpiado de espinas el sendero
que ha de cruzar el nuevo peregrino.

Entre polvo y dolor, fiel a mi sino,
voy sembrando el amor, y nada espero,
que un amor sin dolor no es verdadero
y un camino sin polvo no es camino.

Amar por sólo amar, hora tras hora,
sufrir para gozar fue mi consuelo
y el timón de mi nave voladora.

y al final de mi larga singladura,
sólo espero, en honor a mi desvelo,
un silencio total de sepultura.

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Esta entrada fue publicada en Del libro: "CABALGANDO POR EL VIENTO" (1983). EN BLANCO, Poemas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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